Larga vida al Rock & Roll

28 de enero de 2009

Leía esta semana, no recuerdo donde, que en los próximos días el parlamento europeo tomará una decisión al respecto de una propuesta que ha llegado a la cámara sobre la gestión de los derechos de autor, proponiendo extender el periodo durante el que los autores pueden recibir royalties desde los 50 años después de publicada la obra (lo que marca la ley en la actualidad) hasta los 90. La noticia en cuestión no dejaba muy claro quien había llevado tan imperiosa “necesidad” al parlamento europeo pero pondría mi mano en el fuego a que no lo ha hecho ningún autor. No al menos los autores que yo conozco.

Que la hipocresía es la gasolina que mueve la política contemporánea es algo que tengo tan asumido que no me sorprende en absoluto cuando ejemplos tan claros aparecen a la palestra pero me sigue indignando que en los medios de comunicación se debatan todavía supuestas propuestas que no los son basándose en reglas que no tienen nada que ver. Independientemente de quien llevase esta propuesta al parlamento la intención es clara, no tienen nada que ver con los autores y tiene un único beneficiado: las grandes discográficas.

Los derechos de autor en el mundo de la música (el resto de escenarios los desconozco) es un tapiz de injusticia tan terrible, vergonzosa e incomprensible que da bochorno hablar de ello. La gestión de algo tan etéreo como el beneficio económico que puede generar el uso de una obra está regulado por una red de leyes-mentira, hipótesis-falsas y vericuetos legales que hace que la comprensión directa por parte del autor sea realmente incomprensible. Es así: tú escribes una canción, la registras en la SGAE y si no haces nada más no recibes un solo duro el resto de tu vida. ¿Por qué? Pues porque no sabes lo que te corresponde, ni lo que genera tu obra, ni a quien se lo tienes que reclamar, ni en concepto de qué y además tu canción no la pondrán en ningún sitio por muy buena que sea. Parece lógico pensar que la SGAE debería hacer esa labor por ti pero no es así pero la SGAE tiene cosas más importantes que hacer manipulando políticos, inventando argucias para sus amigos o directamente tratando de “blanquear” el dinero que “roba” a los autores que no tienen pedigrí. No señores, para que un autor recibe dinero por su obra tiene que pagar el peaje establecido y debe contratar a un intermediario que se preocupe de gestionar sus derechos (ejem). Esta figura se conoce como “editoriales” y son unas empresas que se dedican a controlar el dinero que generan las obras, reclamarlo además de cobrar por hacer este servicio, claro está. En lugar de cobrar tarifas fijas, como todo hijo de vecino, por una labor puramente burocrática estos señores fueron más inteligentes y decidieron en su día cobrar un porcentaje de los propios derechos de autor que generara la obra. De esa forma pueden cobrar sin mover un dedo o pueden decidir mover los dedos exclusivamente por aquello que les merece la pena. ¿Saben ustedes cuales son los honorarios de las editoriales por este concepto? Pues si van a la SGAE y piden un contrato tipo de editorial les darán un papel en el que observarán con estupor que el porcentaje establecido es del 50%. Es decir de cada dos euros que genera el autor, ¡en concepto de derecho de autor!, una es para la editorial por pasar por allí. El porcentaje, como todo, es negociable pero no crean que baja muchas veces del 40%.

Pero en esa tupida e incomprensible red que ha creado el negocio de la música el animal más listo de todos es la compañía discográfica que viendo la forma que tomaba el panorama decidió crear sus propias editoriales como parte del emporio y de esa forma a la vez que los artistas firmaban el contrato discográfico, firmaban también con los mismos el contrato editorial (generalmente es obligatorio) con lo que los señores de corbata se aseguraban un suculento mordisco de los derechos de autor de sus estrellas. Estos derechos se generan por ejemplo apareciendo la canción en una película, un anuncio, un programa de televisión, etc… ¿Creen ustedes que este tipo de cosas se quedan al gusto de los “artistas”? Pocas veces. En general la música que aparece en este tipo de sitios masivamente suele deberse a una encarnizada lucha de influencias y poderes entre las editoriales/discográficas para colocar su producto. Lógicamente es una lucha que ni se basa en la calidad del mismo ni en su potencial artístico sino en quien tiene los derechos y cuanto se puede sacar por ellos. El autor de hecho ni se entera la mayoría de las veces.

Decía la noticia que la medida favorecería al autor puesto que después de 50 años el artista en cuestión estará jubilado y sus ingresos serán menores con lo que esta medida podría ayudarlo. Hacía muchos años que no leía o escuchaba una gilipollez tan grande en un medio de comunicación y mira que salen gilipolleces a lo largo del día pero decir algo así no sólo no se sostiene sino que atenta contra la inteligencia del receptor de la noticia. Díganme un solo artista que tenga una obra dándole dinero en calidad de derechos de autor más de 50 años y que no sea ya millonario. Díganme un solo artista que empiece a recibir dinero por derechos de autor sobre una obra que escribió 50 años atrás. Es absurdo. Los grupos que generan royalties 50 años después son las grandes estrellas y/o gente que ha vendido ya el 100% de sus derechos hace tiempo.

¿Por qué ahora? ¿Por qué 50 años es poco y 90 no lo es? Muy fácil, porque el rock & roll nació en los años 50 y el gran pastel del negocio de la música algunos años después, es decir hace 50 años. Están a punto de caducar los derechos de autor de muchas canciones de Elvis, de los Beatles, de los Rolling Stones y de todo lo que vino después con lo que la cantidad de dinero que se debería dejar de cobrar en calidad de derechos de autor es simplemente brutal. De eso tienen miedo en el parlamento europeo, de que las discográficas pierdan otro suculento pedazo de un suculento pastel cada vez menos suculento. Un pastel que ellos mismos se han dedicado a corromper, envenenar, desnaturalizar o prostituir y que la avaricia y la estupidez humana han terminado de finiquitar.

Mezclar todo para no ver nada

13 de enero de 2009

Realmente no sé la razón (aunque la imagino) pero los medios de comunicación y más concretamente el periodismo se ha transformado en algo que tiene poco que ver con su definición. Prácticamente todos los medios se olvidan de su principal función (informar) preocupados como están de mantenerse firmes y fieles con en el lado de la frontera en el que han elegido estar. La profesión se ha desnaturalizado de tal manera que hasta un tema periodísticamente complicado e interesante como el problema de Palestina/Israel se trata de forma poco seria, mezclando temas, condenando sin pruebas, perdonando sin pruebas y en ocasiones hasta con un punto de frivolidad.

Sinceramente creo que una cosa es el problema histórico de la antigua provincia romana de Palestina, de los judíos que viven allí desde siglos o de los que llegaron por razones religiosas o de hostilidad por parte de los beligerantes europeos y otra cosa bien distinta es la atrocidad que está cometiendo el estado de Israel durante estos días (y últimos años) contra una población árabe recluida entre fronteras artificiales creadas por el hombre blanco. Una cosa es el derecho del pueblo Judío a mantener un estado independiente en ese terreno y otra cosa es el abuso de poder que lleva años ejecutando sobre una población encerrada entre su historia, sus vecinos, su religión sus supuestos defensores y el “mundo libre”. Una cosa es la necesidad de crear un estado de población árabe independiente de Siria, Libano, Irak, Jordania o Egipto (que por cierto nunca antes ha existido) y otra la mafia terrorista que se ha apoderado de esas pobres gentes.

El problema histórico, político, civil o como le quieran llamar es lo suficientemente complicado como para frivolizar separando entre buenos y malos. Tan buenos son los ciudadanos de Gaza que están siendo brutalmente masacrados como los judíos expulsados de Jerusalen Este por la antigua Transjordania, lugar donde llevaban viviendo siglos. Tan torpes fueron los británicos gestionando la zona como los otomanos y árabes que por afán de lucro vendían terrenos en la zona a los judíos de ultramar. Dogmatizar en este tema es también muy frívolo y no lo haré pero personalmente creo que la solución pasa por algo parecido a lo que intentó la ONU en 1947 con el reparto de la zona en dos estados independientes y de aproximadamente la misma dimensión que ahora parece una quimera. Una opción que mejoraría de forma considerable al paupérrima situación actual de los así llamados palestinos árabes, una opción que en su momento aceptó Israel pero que entonces rechazaron todos los países árabes limítrofes (los ahora llamados palestinos no existían como nación ni como entidad) recurriendo irónicamente a las armas.

Pero otra cosa es el brutal, sanguinario y reprobable abuso de poder que está ejecutando, desde hace tiempo, el llamado estado de Israel amparado sin tapujos ni vergüenza por ese autoerigido “líder del mundo libre” que vela por la democracia mundial. Es humillante y vejatorio el lamentable trato que realizan contra la población, amparados con un cinismo insultante en una aparentemente defensa legítima contra el terrorismo islámico. Los datos son tan fríos como clarificadores: 23 Israelíes en 10 años por 600 palestinos en 10 días. Sólo en estas dos semanas se habla de 13 Israelíes muertos (9 soldados y la mitad fallecidos por lo propia acción “selectiva” del estado de Israel) por 800 palestinos fallecidos, el 75% civiles y con un número de niños entre las victimas obscenamente grotesco. Alguien debería además plantearse que opciones puede tener un ciudadano de la franja de Gaza en esta vida para vivir con dignidad y lo difícil que deber resultar en esas condiciones abstraerse de los cantos de sirena de cualquiera de las organizaciones terroristas que pululan por la frontera, amparadas, alimentadas y protegidas por los millonarios ideólogos de alrededor. Qué fácil es hablar desde la distancia. Qué fácil es reducirlo todo al absurdo.

Por culminar con algo también lamentable es insultante que todavía la prensa hable con seriedad y con “rigor periodístico” de Naciones Unidas cuando ha quedado demostrado por activa y por pasiva, una y otra vez, que tal concepto no existe. Digámoslo claro de una vez, la comunidad internacional no es generosa ni solidaria y se mueve exclusivamente por intereses que nada tienen que ver con la democracia o la paz. De hecho hoy por hoy permanece impasible ante el horror “ajeno”, discutiendo simplemente los términos en los que se tiene que hablar entre embajadores. Lamentable. El mundo se desangra y nosotros seguimos discutiendo en un restaurante de cinco tenedores sobre la definición de genocidio.

El malo, el sufridor y el listo

9 de enero de 2009

En días como el de hoy, con la mayor nevada en las calles de Madrid que este humilde escribano recuerda en su vida, es mucho más fácil entender el frío que deben estar pasando los sufridos bosnios de Sarajevo que ayer nos enseñaban todos los telediarios para poner imágenes al “conflicto” entre Rusia y Ucrania por el suministro de Gas Natural. Lo que no me parece fácil de entender, y de hecho no entiendo, es porque mandan las cámaras al corazón de la extinta Yugoslavia para poner imágenes a un conflicto cuyo origen y cuya solución tiene tan poco que ver con ellos.

Supongo que todo obedece a ese nuevo orden mundial donde las cosas se explican con una frase, a ser posible tópica o típica, y donde indisolublemente absolutamente todo tiene siempre sólo dos colores. Total, aquí en occidente parece evidente que ya nos hemos acostumbrado a cosas como que los malos siempre son los rusos o que cuando hay que poner imágenes de gente que sufre, sea lo que sea, los ejemplos siempre serán los ciudadanos de Sarajevo o los aficionados al atlético de Madrid. Hay cosas que son así porque tienen que ser así y ya está.

Y es que puestos a ser certeros el dichoso conflicto tiene poco que ver con los últimos musulmanes europeos pero mucho que ver con los efectos de la caída del telón de acero, la todopoderosa avaricia del líder del “mundo libre” y la “desunión” europea. Me explico. Gracias al endogámico egoísmo de los países que componen esa entelequia llamada Union Europea, el suministro energético de cada uno de sus miembros es una cuestión particular de cada uno. Es decir, que cada uno se busque la vida. Esa es la regla. Así la Europa central vincula el suministro de gas casi en exclusiva con el “amigo” ruso mientras que los pobres sureños que vivimos debajo de los pirineos tenemos que buscarnos la vida con el “amigo” árabe. Alguien con dos dedos de frente podría pensar en un plan estratégico de toda la unión europea para no depender de los “amigos” y tener alternativas o vías de escape. Es decir, que los argelinos tienen problemas, pues los españoles y portugueses podemos quemar el gas del caucaso. Que los rusos tienen problemas pues, los sufridos europeos del este pueden quemar el gas argelino vía sur de Europa. Parece lógico si en la ecuación no estuviese entre otras interferencias el agujero negro de Francia, muy suyos siempre, que no permiten este tipo de enjuagues “generosos” y que tienen que controlar con beneficio todo lo que tenga que ver con ellos. De esta manera tan “francesa” se da la paradoja de que en Sarajevo se acaban las existencias de leña y se congelan mientras en España tenemos excedente de gas. Aun así y a pesar de su aparente simpleza no creo que sea un tema que se trate en las suculentas comidas que se dan los burócratas que disfrutan la vida de Bruselas. Tampoco veo a Iñaki Gabilondo o a Matias Prats muy preocupados.

Pero insisto, el “conflicto” es tal no porque los sarajevitas estén pasando frío y calamidades sino porque el gran hermano alemán y francés están empezando a temer que también ellos pueden empezar a sufrir. Por eso el “problema” sale en los periódicos y por eso el tema se solucionará por las buenas o por las malas. Ya verán.

El gasoducto que alimenta energéticamente al corazón de Europa viene desde Rusia y Ucrania es simplemente el sitio por el que pasa. En tiempos Ucrania era una república soviética dirigida desde moscú y vinculada con el pueblo ruso por las buenas y por las malas. Evidentemente en esas condiciones el peaje por pasar un tubo por territorio ucraniano era tremendamente generoso para estos últimos (y también para los primeros). Los ciudadanos de Ucrania tenían el suministro de gas resuelto gracias al camarada comunista y los soviéticos hacían y deshacían a voluntad allí donde querían pero las cosas han cambiado con la caída del muro de Berlín. Al igual que en la mayoría de repúblicas limítrofes con Rusia (todas ellas, incluida Ucrania, con una significativa minoría de población rusa ignorada por occidente) los nuevos gobiernos “demócratas” han sido impulsados y sostenidos en general por occidente y en particular por el líder del “mundo libre”. De esta manera Rusia ha visto como en cuestión de una decena de años las antiguas repúblicas hermanas ahora son países situados en las antípodas del poder siendo capaces de instalar misiles nucleares a pocos kilómetros de la frontera (como en Polonia) o de directamente atentar contra la minoría rusa de los nuevos países (Osetia del sur). No es el mejor panorama para fiarse de los "vecinos". En la misma línea los dirigentes ucranianos han pensado que el hecho de que un gasoducto importante pase por su terreno les hace protagonistas de la batalla y con la soberbia de los nuevos ricos (y la sensación de estar protegidos por occidente) se ven capacitados para poner las reglas del juego dictaminando por ejemplo el peaje que los rusos tiene que pagar por pasar por allí. Los rusos incluso denuncia directamente que los ucranianos se quedan gratuitamente más gas del que le corresponde (que roban, vamos).

El problema se arreglará pronto por la sencilla razón de que los protectores de Ucrania necesitan “comer” y amigo, con la comida no se juega. Los Ucranianos por tanto aceptarán las reglas, los policías, los observadores y lo que los alemanes digan que tienen que aceptar. Así funciona el mundo. Lo que tiene gracia es que aun así los malos sigan siendo los rusos. Ahora bien, los rusos serán malos pero no son idiotas precisamente y viendo el panorama ya han empezado la construcción de un gasoducto que parte de la costa rusa y llega directamente y sin intermediarios a Alemania. Los alemanes encantados (menos peaje, más barato) y los rusos también (menos aranceles, más caro). Veremos entonces quien les vende el gas (y a qué precio) a los “demócratas” ucranianos. ¿Se calentarán entonces de democracia occidental?

Eso si, Bosnia y el Atlético de Madrid seguirán sufriendo igual ajenos a la jugada.

Top 10 (año 2008)

1 de enero de 2009

Discos del año

Panic at the disco – Pretty Odd
Vampire Weekend – Vampire weekend
Jim Noir – Jim Noir
Grand Archives – Grand Archives
The Botticellis – Old Home movies
Brian Wilson – That lucky old sun
Fleet Foxes – Fleet Foxes
Señor Mostaza – Somos poco prácticos
Ladybug Transistor – Can’t wait another day
Randy Newman – Harps & Angels

Pelis vistas en el año 2008

Once (J. Carney)
Juno (J. Reitman)
4 meses, 3 días, 2 horas (C. Mungiu)
This is England (S. Meadows)
Persépolis (M. Satrapi/V. Paronnaud)
My blueberry nights (W. Kar-way)
Los falsificadores (S. Ruzowisky)
Burn after reading (N. Coen/E. Coen)
Football factory (N. Love)
Indiana Jones (Spilberg/Lucas)

Libros leidos en 2008

Hyperion/la caida de hyperion (D. Simmons)
Kafka en la orilla (H. Murakami)
El gran gatsby (F.S. Fitzgerald)
Los años del miedo (J. S. Galán)
Persépolis (M. Satrapi)
Maus (A. Spiegel)
El castillo de las estrellas (E. Joven)
El río de la desolación (J. Reverte)
Postales desde la tumba (E. Suljagic)
Aurora roja (P. Baroja)


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