21 de marzo de 2006

¿MADURAR?

El otro día un conocido mío (de esos que tengo la mala suerte de conocer) me dijo durante una de esas elocuentes charlas que tengo contra la pared, que es a lo que se reducen las amenas reuniones con estos especimenes, algo simplemente demoledor: madura.

¿Qué significa madurar?

Para aquel prototipo de la “calidad de vida” tiene un significado muy claro: dejar de hacer todo aquello que se sale de lo que el mundo bienpensante y la ecuánime sociedad decide que debe hacer un ser adulto. Dejar de hacer todo aquello que puede resultar un problema o simplemente una incomodidad para está sociedad tan perfecta en la que respiramos, cagamos y morimos. También se incluye todo aquello que su estúpida mujer le dice que no haga por el simple hecho de que ella decide que no tiene que hacerlo.

Mi amigo ya no juega al fútbol los domingos porque ha madurado. Lo que hace ahora es quedarse en casa con su querida esposa y su querido bebé viendo por segunda vez en la semana “mira quien baila” en su nueva pantalla de plasma de 120000 pulgadas y a través del nuevo sistema “80 punto uno Dolby surraun” que se han comprado. “Claro que me gustaría jugar al fútbol”, me dice con pasión, “pero es que no puedo”. Yo supongo que la actividad que realiza durante esas dos horas dominicales es no sólo absolutamente vital para la cohesión familiar y la educación sociológica de su hijo sino que le supone infinitamente más satisfacción que ver por primera vez en los últimos 12 meses a sus otrora mejores amigos.

Mi amigo ya no lleva nunca el coche sucio.

Mi amigo ya no se compra discos ni le interesa la música como antes porque ha madurado. Antes le apasionaba, le servía de refugio espiritual, escribía sobre ello y le dedicaba el tiempo que no tenía. Ahora simplemente no tienen tiempo. “Claro que tengo interés, pero no puedo”. Ahora solo tienen tiempo para ganar dinero y para quejarse de que no tiene tiempo. El otro día quería estrenar su recién instalada línea de alta velocidad de 160000 millones de megas por segundo bajándose un disco de la red (es decir, robándolo) pero se sentó delante de su portátil de pantalla táctil y se preguntó: ¿Qué me bajo? Como no tenía respuesta decidió bajarse los 900 discos que encontró. No creo que encuentre tiempo para escucharlos pero eso da igual. Estaba feliz con lo rápido que marchaba su ADSL. Es un tipo maduro.

Mi amigo ya no llama porque no entiendo sus excusas. Me llama inmaduro.

Mi amigo ya no ve las película que yo veo porque dice que bastantes desgracia tiene que sufrir él en la vida como para tener que esta sufriendo en el cine. Yo creo que nunca he sufrido en un cine sino todo lo contrario pero debe ser que yo no soy maduro.

Mi amigo siempre lleva la misma emisora sintonizada en el coche.

Mi amigo que amaba Madrid y defendía su ciudad hasta la muerte ahora le agobia y dice que es inhumana. Ha madurado. Ahora pasa unas 3 horas al día en el coche para ir y volver del trabajo desde su bonita casa con piscina. Lamentablemente la piscina esta cerrada cuando llega. Desde su ventana solo se ven más casas y la cúpula del centro comercial pero él sabe que los árboles están muy cerca. Lo nota cuando respira a través del aire acondicionado de su casa. Me dice que se fue a vivir allí por el bien de su hijo cosa que entiendo perfectamente puesto que él y yo, chicos de ciudad desde que nacimos, hemos salido enfermos, delincuentes y completamente gilipollas por ello.

Mi amigo ya no llora. Dice que eso es de inmaduros como yo.

Mi amigo ya no ríe.

Mi amigo ya no es mi amigo.

14 de marzo de 2006

MILOSEVIC Y EL CÓDIGO BINARIO

Estaba este fin de semana leyendo las mentiras piadosas sobre Milosevic que aparecían en todos y cada uno de los diarios y me dio por pensar en lo simples que nos estamos volviendo los seres humanos. Parece que la tendencia es reducirlo todo al profundo código binario en el que tus opciones son cero o uno.

Decir que todas las muertes de las guerras de Croacia, Bosnia y Kosovo son responsabilidad exclusiva de ese energúmeno conocido como Milosevic es tan falso como ingenuo. Tan capcioso y caprichoso como insultante. Por circunstancias que no vienen al caso, aparte de viajar al polvorín he pasado muchas horas deglutiendo libros de todos los colores que hablaban sobre esa estúpida carnicería que ocurrió en uno de los sitios más bonitos que he visitado. Es tan difícil buscar un solo culpable a todo lo que allí ocurrió como terriblemente ingenuo y estúpido. Que lo hagan personas de a pie que lamentablemente llegan a sus conclusiones a través de las sesgadas pseudos-noticias del único medio de comunicación que escuchan puede entenderse (aunque no deja de ser criticable) pero me parece obsceno y lamentable que lo hagan personas que se llaman periodistas.

Croacia (república de mayoría católica dentro de la federación yugoslava) se independizó de la federación yugoslava para evitar el abuso de los serbios que “buscaban” una entidad ortodoxa y serbia homogénea. La Krajina (entidad de mayoría serbia y ortodoxa dentro de Croacia) se independizó de Croacia para evitar el abuso de los croatas que “buscaban” una entidad croata y católica homogénea. ¿Quién tiene razón? Ninguno. De hecho no hay ninguna razón que justifique las atrocidades que se cometieron.

Los musulmanes de Bosnia (el 50% de la población) decidieron independizarse según su propio concepto de país. La población ortodoxa de bosnia (40%), tan bosnios como los otros, decidieron que no querían pertenecer a ese país. En occidente empezaron a ser conocidos como serbios o serbo-bosnios. La población católica de bosnia (10%), tan bosnios como los otros, decidieron que Herzegovina era Croata. En occidente empezaron a ser conocidos como croatas. ¿Quién tiene razón? Ninguno. Por cierto, la guerra de Bosnia fue una guerra civil. Si bien parece lógico suponer que los serbo-bosnios recibían apoyo soterrado de Serbia (aunque Milosevic lo desmentía oficialmente) es igual de lógico suponer que los croatas lo hacían de Croacia (también lo desmentían). Los musulmanes lamentablemente tuvieron que buscar otros “dudosos” aliados después de que cometiesen auténticas carnicerías contra ellos. Todavía hoy en Mostar están separados croatas y musulmanes, terribles enemigos durante la guerra en esta parte del país como bien saben por cierto las tropas españolas. ¿Qué tenía que ver Milosevic con ello?


Kosovo es un territorio histórico para los serbios. Es algo así como Asturias para los españoles. Por diferentes circunstancias de muy diferente origen, la población albanesa de Kosovo a finales de los 80 era del 90%. Mucha población serbia se quejaba del elevado número de “inmigración” y de que en una “región” de su propio país fuese necesario conocer el albanés y ser musulmán para no estar marginados (en la época de Tito y post-tito había emisoras, periódicos y universidades exclusivamente para la población albanesa). Milosevic, que lo que era antes que nada es un sucio y populista demagogo, aprovecho ese sentimiento, acusado por la acuciante crisis, para hacer campaña política y ganar adeptos. Lo mismo que ha ocurrido y ocurre en Austria o Francia por cierto. Milosevic cortó el grifo albanés con medidas fascistas y populistas. Tras las independencias de Croacia, Bosnia y Macedonia (repúblicas de la federación yugoslava) los albaneses decidieron tomarse la justicia por su mano y declararon la independencia de Kosovo (provincia autónoma dentro de la república de Serbia). Los serbios no lo aceptaron y se declaró la guerra. ¿Quién tenía razón?...efectivamente: ninguno. No hay razones para ninguna guerra. ¿Alguien se ha parado a pensar que las tropas españolas estuvieron y están defendiendo los enclaves serbios de la amenaza albanesa? Paradójico.

En problemas tan complicados como estos nada es negro o blanco sino que a veces, como es el caso, el panorama está compuesto por una infinita gamma de grises. Eso debería entenderse así para todo ser vivo con cerebro pero no parece que las redacciones de los países occidentales estén repletas de actitud objetiva y talante periodístico precisamente, por no hablar de cerebro. De hecho, lejos de apearse de su relamido burro demonizan a todo aquel que intenta presentar una visión distinta. Que se lo digan por ejemplo a Kusturica. Para estas mentes obtusas que ensucian periódicos y telediarios si dices que Milosevic no fue el único culpable es que defiendes a Milosevic. Si dices que no hay buenos ni malos es que defiendes las atrocidades que hicieron los serbios.

Es triste pero ya no hay periodistas. Tan solo existen replicantes perfectamente programados para engrasar el rodillo. Me da igual de que color sea el rodillo. La diferencia es que estos nexus 6 son bastante más feos, débiles y torpes y ni siquiera han visto arder naves más allá de Orión.


9 de marzo de 2006

Hace ya algunos años, cuando dedicaba mi tiempo a aprender cosas absurdas en la universidad y a intentar encontrar el rumbo de mi vida (más tarde me di cuenta que esa búsqueda en mi caso nunca acabará), el hecho de comprarme un disco era un acontecimiento único. Tenía el dinero justo así que el elegido tenía que ser bien elegido. No podía fallar. Incluso en los casos en que fallaba acababa escuchándolo tantas veces y leía tantas veces los nombres de los responsables que le acababa cogiendo un tierno cariño a aquel pedazo de vida.

La música es mi único vicio y con la llegada del dinero a mis bolsillos la cantidad de música que atraviesa mi cerebro ha crecido hasta extremos ridículos. Sin embargo, echo de menos aquella época en la que un disco significaba tanto para mi. Aquella época en la que memorizaba todos los títulos y todas las letras.

El caso es que últimamente escucho muchos discos. Lógicamente es mucho más difícil que nada me sorprenda hasta el punto de tocarme la fibra y llevaba mucho tiempo sin que una canción me hiciese ver la realidad de otra manera durante unos minutos. Hacía mucho que una canción no se me quedaba pegada dentro del cerebro consiguiendo cambiar mi estado de ánimo por el simple hecho de recordarla. Ayer me ocurrió. La canción se llama my dad the weatherman y es de un grupo escocés llamado Pearlfishers.

Por alguna razón tenía ganas de contarle esto al mundo así que me he decidido a crear un blog. No sé de qué hablaré, cuanto o si alguna vez alguien lo leerá o no pero en fin, aquí estoy.

Milno Brion